La Cámara de Diputados se convirtió en el escenario de un debate tenso y definitorio que culminó con la aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares.
Con 137 votos a favor contra 111 en contra, el oficialismo logró su cometido, modificando una normativa clave que, según sus defensores, destrabará miles de millones de dólares en inversiones mineras, equivalentes a construir decenas de hospitales modernos o financiar el sueldo de cientos de miles de trabajadores por varios meses.
El resultado, anticipado por la presencia de Karina Milei en el palco presidencial, selló el destino de una ley que había sido bandera de los ambientalistas.
La sesión, que se extendió hasta bien entrada la madrugada, mostró la solidez de la alianza oficialista. La Libertad Avanza, junto a bloques como el PRO, la UCR, Innovación Federal y otros partidos provinciales, conformaron la mayoría necesaria para asegurar el quórum y, posteriormente, la sanción definitiva.
Esta cohesión permitió al gobierno sortear los intentos de la oposición de dilatar el debate con pedidos de apartamiento de reglamento, demostrando una estrategia legislativa eficiente y decidida.
Desde el oficialismo, la defensa del proyecto estuvo a cargo de figuras como el sanjuanino José Peluc y el santafesino Nicolás Mayoraz. Ambos legisladores argumentaron que la reforma no solo facilitará las inversiones y el desarrollo de las economías regionales, sino que también es compatible con la protección ambiental.