El vocero presidencial, Manuel Adorni, vuelve a estar en el centro de una compleja investigación judicial que profundiza las dudas sobre el origen y la justificación de su patrimonio.
Nuevos documentos revelan una operación financiera particular: un préstamo privado de 100 mil dólares recibido de dos mujeres integrantes de la fuerza policial, un movimiento que se suma al patrón de “hipotecas no bancarias” ya bajo escrutinio.
La transacción en cuestión se formalizó en noviembre de 2024, cuando Adorni obtuvo 100 mil dólares para una hipoteca sobre un departamento de su propiedad en la calle Asamblea, en el barrio porteño de Caballito.
Los fondos fueron aportados por Graciela Isabel Molina, con 85 mil dólares, y Victoria María José Cancio, con los restantes 15 mil, ambas identificadas como policías. Lo llamativo no es solo la identidad de las prestamistas, sino el timing: la operación se concretó apenas una semana antes de que su esposa, Bettina Angeletti, adquiriera una casa en el exclusivo country Indio Cuá.
Los datos surgen por una investigación publicada por la periodista de La Nación, Paz Rodríguez Niel, quién dio detalles de la investigación y que impactan de lleno en el corazón del Gobierno, que avanza con la prohibición del ingreso de periodistas a Casa Rosada.
Esta no es la primera vez que el funcionario recurre a este tipo de financiamiento. En noviembre de 2025, Adorni ya había adquirido un departamento de 200 metros cuadrados en la calle Miró, donde las vendedoras le otorgaron un préstamo de 200 mil dólares, cubriendo el 90% del valor registrado de la propiedad. Este modus operandi de "créditos de particulares" es lo que ha encendido las alarmas de los investigadores.
Un hilo conductor en todas estas operaciones es la escribana Adriana Mónica Nechevenko. Su firma aparece en los documentos de la hipoteca de la calle Asamblea, la adquisición del departamento de la calle Miró y la compra de la casa en Indio Cuá.