Argentina amaneció este lunes bajo el azote de un temporal que no da respiro. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) extendió sus alertas a nueve provincias, desde Río Negro hasta Tucumán, anticipando un escenario de tormentas intensas, ráfagas de viento y posible caída de granizo. La preocupación se centra en el centro del país, donde el mal tiempo ya dejó su huella, afectando la vida cotidiana y la infraestructura de vastas regiones.
El interior bonaerense fue uno de los puntos más golpeados. En Olavarría, la madrugada del domingo se convirtió en una pesadilla cuando el sistema pluvial colapsó por la brutal intensidad de las precipitaciones. Calles y esquinas quedaron completamente anegadas, forzando al municipio a emitir una recomendación urgente a sus vecinos: evitar circular si no era estrictamente necesario. Barrios como Villa Floresta, Juan Martín de Pueyrredón y Mariano Moreno vieron cómo el agua complicaba todo, desde el tránsito hasta las tareas de drenaje.
Pero Olavarría no fue la única. Localidades como Azul, Bolívar, Rauch y Saladillo también sufrieron la embestida de lluvias torrenciales, algunas acompañadas de granizo, que dejaron un panorama desolador. La capacidad de respuesta de los municipios se puso a prueba ante la rapidez y la fuerza de los fenómenos, que en cuestión de minutos transformaron paisajes urbanos en verdaderos ríos, dejando en evidencia la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
Mientras tanto, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) no fue ajena al desorden. Las fuertes lluvias del fin de semana derivaron en cortes masivos de suministro eléctrico, dejando a miles de usuarios a oscuras. Tanto Edesur como Edenor vieron cómo el número de hogares afectados crecía exponencialmente con el correr de las horas, transformando una jornada de descanso en una de incertidumbre y complicaciones, especialmente para quienes dependen del servicio para actividades esenciales.
Los datos del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) reflejaron la magnitud del problema. En el área de Edesur, los usuarios sin luz pasaron de 3.822 a 4.693, con Monte Grande, en Esteban Echevarría, concentrando casi dos mil afectados. Por su parte, Edenor registró un salto de 535 a 2.234 hogares sin servicio, siendo Virrey del Pino, en La Matanza, el epicentro de los inconvenientes. Familias enteras se vieron obligadas a lidiar con la falta de electricidad, sumando un nuevo desafío a la ya compleja situación climática.