viernes 27 de marzo de 2026 - Edición Nº2669

Provincia | 27 mar 2026

Deuda bonaerense

Kicillof respira: la Nación le abrió la billetera, pero con condiciones bien picantes

El gobierno de Axel Kicillof obtiene un alivio financiero crucial tras la luz verde de la Casa Rosada para endeudarse por un billón de pesos, aunque el permiso llega con una advertencia clara desde la administración de Javier Milei, en medio de la tirante relación.


La provincia de Buenos Aires recibió una noticia que trajo un respiro a sus arcas, siempre asfixiadas: el gobierno nacional, liderado por Javier Milei, finalmente autorizó a la administración de Axel Kicillof a tomar deuda por la impresionante suma de un billón de pesos.

Este permiso, largamente esperado y fruto de intensas negociaciones, no es para financiar nuevos proyectos o gastos corrientes, sino para reponer fondos ya utilizados en el pago de obligaciones pasadas.

En concreto, la suma permitirá cubrir pagos que la Provincia ya había realizado a principios de mes, incluyendo un vencimiento significativo de más de 420.000 millones de pesos. Este movimiento estratégico busca aliviar la presión sobre la tesorería bonaerense, que tuvo que afrontar esos compromisos con recursos propios antes de obtener el aval para refinanciarse.

Para poner estos números en perspectiva, un billón de pesos es una cifra que cuesta imaginar. Estamos hablando del equivalente a la construcción de más de mil escuelas primarias nuevas o el sueldo anual de decenas de miles de profesionales de la salud. Los 420.000 millones de pesos ya desembolsados, por su parte, representan el costo de edificar cientos de establecimientos educativos o cubrir los salarios de miles de policías bonaerenses por un año.

La autorización nacional no fue un regalo, sino la culminación de una "encarnizada negociación" que se llevó a cabo en la Legislatura provincial. Allí, el paquete de endeudamiento formaba parte de un debate más amplio que incluía el Presupuesto y la Ley Fiscal para el año en curso, enfrentando a propios y ajenos en un complejo ajedrez político.

Sin embargo, la aprobación de los legisladores bonaerenses no era suficiente. Para que la Provincia pudiera endeudarse, era indispensable contar con el "sí" del gobierno nacional. Y ese visto bueno llegó con una condición innegociable: el permiso es únicamente para cancelar deuda ya existente, cumpliendo la advertencia de Milei de no financiar gastos corrientes, un punto clave en su política de austeridad.

Esta dinámica pone de manifiesto la relación "enfrentada" entre la administración de Milei y la de Kicillof. A pesar de las profundas diferencias ideológicas y la constante tensión mediática, la necesidad de una gestión fiscal ordenada en la provincia más grande del país forzó una instancia de pragmatismo, donde la Nación, aunque a regañadientes, habilitó la herramienta financiera.

Así, la Provincia de Buenos Aires logra un respiro financiero vital, pero la trama de su endeudamiento es un claro reflejo de la compleja interacción entre los distintos niveles de gobierno en Argentina. Un alivio momentáneo que no disipa las tensiones de fondo, dejando en claro que la pulseada entre La Plata y la Casa Rosada está lejos de terminar.

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