A medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar, una movilización histórica desbordó la Plaza de Mayo y las principales ciudades de la provincia de Buenos Aires.
Bajo consignas que entrelazaron la memoria histórica con la crítica frontal a la gestión de Javier Milei, organismos de derechos humanos, sindicatos y agrupaciones políticas exigieron la continuidad de las políticas de identidad y justicia ante lo que denunciaron como un "vaciamiento" de los organismos de control.
El acto central, que comenzó pasadas las 17 con una plaza repleta, tuvo como oradora principal a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Su discurso estuvo marcado por la preocupación ante la parálisis en la identificación de nietos apropiados.
Carlotto denunció que el Banco Nacional de Datos Genéticos sufrió una reducción del 50% de su personal, lo que dificulta las tareas de identificación. “Desde la asunción de Milei no ha pasado otro caso de restitución”, sentenció.
Las organizaciones repudiaron el eslogan de “memoria completa” de La Libertad Avanza y advirtieron que la reivindicación de genocidas se ha vuelto una política oficial para “acallar las luchas del pueblo”.
Un eje central de la movilización fue el reclamo por la situación judicial de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Durante la lectura del documento, se repudió su “prisión y proscripción”, calificando el proceso judicial como irregular.
La columna de La Cámpora, con miles de militantes caminaron 16 kilómetros desde la ex ESMA hasta la Plaza, con una parada frente al domicilio de la exmandataria, quien desde su balcón colgó un pañuelo blanco en señal de respaldo.