El inicio del año 2026 ha encendido las alarmas en los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires. Según un informe detallado de la consultora PPA, las transferencias totales a los municipios durante enero sufrieron una caída real del 2,24% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Esta contracción representa una pérdida de poder adquisitivo de aproximadamente $10.308 millones para las arcas locales, en un contexto donde el debut del Coeficiente Único de Distribución (CUD) 2026 no fue suficiente para compensar la licuación de los fondos.
Durante el primer mes del año, el gobierno provincial transfirió un total de $450.230.085.729. Si bien la cifra muestra un incremento nominal del 29,4%, quedó largamente rezagada frente a una inflación interanual que trepó al 32,4%.
El componente principal, la Coparticipación Bruta (que representa el 80,7% de los fondos), fue el más afectado. Los municipios recibieron $42.051 millones menos en términos reales que en enero de 2025.
La caída de los recursos de libre disponibilidad obligó a los intendentes a depender más de partidas con asignación específica, como el Fondo de Financiamiento Educativo (6%) y el Fondo de Fortalecimiento de Recursos Municipales (4,6%).
La actualización del CUD, el índice que determina cuánto recibe cada municipio en base a variables como población y servicios de salud, generó una brecha profunda entre los distritos bonaerenses.
Gracias a una mejora en sus indicadores locales, municipios como Carmen de Areco (+13,77%), Chacabuco (+9,93%), Capitán Sarmiento (+8,12%) y Pergamino (+7,47%) lograron ganarle a la inflación y registrar un crecimiento real en sus ingresos.

En la otra vereda, distritos de gran peso poblacional sufrieron un recorte drástico. Pinamar (-10,97%), San Isidro (-10,74%), Vicente López (-9,88%) y Malvinas Argentinas (-8,67%) lideran la lista de los municipios que más recursos perdieron en el inicio del ejercicio. Otros distritos como Tigre (-3,47%) y Luján (-6,56%) también muestran signos de retroceso.
El informe de PPA advierte sobre un fenómeno peligroso para la gestión local: el debilitamiento de los recursos de libre disponibilidad. Al caer la coparticipación bruta, los intendentes pierden margen de maniobra para el pago de salarios o gastos corrientes, quedando atados a fondos que tienen fines predeterminados.