jueves 19 de marzo de 2026 - Edición Nº2661

Política | 19 mar 2026

Entre negociaciones

Fate: trabajadores presionan en la Legislatura para frenar el cierre y evitar el desguace

El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) moviliza por una ley de ocupación temporaria y el Gobierno bonaerense interviene en un conflicto que ya impacta a cientos de familias.


El conflicto por el cierre de la empresa Fate vuelve a escalar y suma presión sobre la Legislatura bonaerense. Con 920 puestos de trabajo en riesgo, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) convocó a una movilización para este jueves con el objetivo de forzar el tratamiento de una ley que permita sostener la actividad de la planta.

La estrategia del gremio apunta a instalar en la agenda legislativa un proyecto de ocupación temporaria que impida el desmantelamiento de la fábrica. En ese esquema, la continuidad productiva aparece como un eje central, no solo por el impacto laboral sino también por el rol que cumple la empresa en la fabricación de neumáticos de carga, un segmento considerado clave.

Según plantean desde la conducción sindical, la iniciativa fue girada a los distintos bloques para habilitar su discusión, aunque remarcan que cualquier cambio deberá respetar el núcleo de la propuesta, centrado en garantizar la preservación de la estructura productiva.

El proyecto, además, contempla una intervención directa del Estado provincial. La idea es que la administración de Axel Kicillof asuma de manera transitoria el control de la planta, incluyendo maquinaria, insumos y bienes, durante un período determinado, con la posibilidad de extenderlo si la situación lo requiere.

Negociación en marcha

En paralelo a la presión sindical, el Gobierno bonaerense decidió avanzar con una herramienta clásica para este tipo de disputas: la conciliación obligatoria. La medida, dictada por 15 días, busca frenar la escalada de un conflicto que llevaba semanas sin encontrar una salida.

A partir de esa resolución, las negociaciones quedaron bajo la órbita del Ministerio de Trabajo provincial, que pasó a concentrar las instancias de diálogo entre las partes. En simultáneo, también intervino la Secretaría de Trabajo de la Nación, lo que refleja la dimensión que adquirió el caso.

El esquema obliga tanto al gremio como a la empresa a retrotraer sus posiciones. Por un lado, el sindicato debe suspender las medidas de fuerza; por otro, la firma queda limitada para avanzar con decisiones que puedan agravar la situación mientras dure la negociación.

Con este movimiento, la Provincia busca ganar margen para encauzar el conflicto y evitar un desenlace abrupto. Puertas adentro, en el área laboral reconocen que se trata de un escenario delicado, atravesado por el impacto social que implica la posible pérdida de cientos de puestos de trabajo.

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