Un nuevo relevamiento nacional realizado por la Consultora Analogías, a fines de febrero sobre 2.500 casos expone con nitidez la fractura social que atraviesa la Argentina. A pesar de que los indicadores de gestión del presidente Javier Milei muestran un predominio de valoraciones críticas, el estudio revela un fenómeno resiliente: una porción mayoritaria de la sociedad se niega a abandonar el optimismo, incluso frente a la incertidumbre económica.
El escenario para el Ejecutivo nacional es de una polarización casi simétrica, aunque con un saldo que empieza a inclinarse hacia el terreno negativo tras dos meses de un 2026 muy complejo: Imagen Negativa: 49,6%; Imagen Positiva: 41,7% e Imagen Regular: 6,5%
Dentro del ecosistema oficialista, Patricia Bullrich se consolida como la figura con mayor aprobación, mientras que en la vereda opositora, tanto Cristina Kirchner como Axel Kicillof cargan con niveles de rechazo que dificultan, por ahora, su capacidad de capitalizar el descontento social de manera lineal.
Uno de los puntos más creativos y reveladores del informe es la metáfora del “paciente Argentina” en una sesión de terapia. El 41,3% cree que el país diría “puedo salir adelante”. Es el núcleo que sostiene la expectativa de recuperación pese al ajuste.
Por otro lado, un 31,4% se inclina por el “estoy cada vez peor”, reflejando el impacto directo de la inflación y la caída del empleo. El 14,7% manifiesta miedo por lo que viene, un sentimiento que crece entre los sectores medios que ven amenazada su estabilidad.
Aunque falte una eternidad en términos políticos, la encuesta indagó sobre las preferencias presidenciales para el próximo año electoral. El dato más contundente es la falta de definición. En La Libertad Avanza, el debate por la sucesión o continuidad está abierto, con un pelotón de indecisos que espera señales de la "mesa chica" de Olivos.
En el Peronismo, el escenario es idéntico. No hay un heredero claro que logre aglutinar las diversas tribus, lo que mantiene el espacio en un estado de deliberación interna permanente.