El sector de electrodomésticos en Argentina atraviesa una paradoja económica alarmante: a pesar de que los precios están bajando nominalmente y la oferta de productos importados crece, el consumo no reacciona.
Según datos oficiales y privados, la combinación de una caída en el poder adquisitivo y un endeudamiento familiar asfixiante ha generado un “cuello de botella” que pone en riesgo la supervivencia de fabricantes y grandes cadenas de retail.
El dato más impactante surge del comportamiento financiero de los consumidores. La morosidad en las cuotas para comprar bienes durables (Smart TVs, heladeras, lavarropas) se disparó de forma dramática, pasando del 14,8% al 41,2%. Esto significa que casi la mitad de los compradores hoy no pueden cumplir con sus planes de financiación.
Ni los descuentos en supermercados ni las promociones de línea blanca han logrado evitar que las ventas medidas en unidades se desplomaran un 18,6% en el último trimestre de 2025.
El escenario se vuelve más complejo con la apertura comercial. El portfolio de productos provenientes de China y Turquía ha crecido significativamente, compitiendo directamente con la producción nacional. Esto ha dejado a fabricantes locales y retailers tradicionales en una posición de extrema vulnerabilidad.