Lo que asomaba como un inicio de año “light” tras el discurso de Axel Kicillof en la apertura de sesiones se convirtió en un complejo nudo político en la cámara de Diputados provincial.
La definición de las comisiones de trabajo, el verdadero motor de la legislatura, mantiene en vilo a todos los bloques. Aunque el oficialismo asegura tener su esquema cerrado, la interna entre el kirchnerismo y el kicillofismo, sumada a las fracturas en la oposición, amenaza con demorar los despachos de proyectos que el ejecutivo considera “urgentes” para la semana próxima.
A pesar de la guerra a cielo abierto que atraviesa Unión por la Patria, el esquema de las tres comisiones estratégicas ya tienen nombres propios, respetando el equilibrio de tribus internas. Como adelantó La Letra Chica semanas atrás, Legislación General quedará en manos del massista Rubén Eslaiman, Presupuesto e impuestos: será conducida por el insaurraldista Juan Pablo de Jesús, mientras que Asuntos Constitucionales estará en manos de la kicillofista Lucía Iañez.
En la vereda de enfrente, el panorama es más difuso. El PRO intenta un enroque con el Senado para evitar que los mismos sectores concentren poder en ambas cámaras. Por su parte, el radicalismo sigue dividido en dos bandos que no logran consensuar nombres, mientras que un sector busca puentes directos con La Cámpora y el Frente Renovador para validar sus lugares.
En el universo libertario, la situación no es más sencilla. Aunque Agustín Romo ya presentó una lista, la colisión entre el "caputismo" y el "parejismo" condiciona el cierre definitivo. A este escenario se suman los bloques minoritarios como nuevos aires, quienes recordaron al oficialismo que “lo que se promete se paga”, reclamando deudas políticas arrastradas desde 2025.