El panorama industrial de la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo crítico con el cierre definitivo del frigorífico San Roque, un establecimiento emblemático de la zona oeste. La empresa notificó formalmente el cese de actividades y el despido de sus 140 empleados, sumándose a la lista de cierres que el gobernador Axel Kicillof denunció recientemente ante la Legislatura.
En los telegramas enviados, la firma fue tajante al culpar a la “indiscriminada apertura comercial” y la caída del consumo interno como los factores que tornaron inviable la producción.
La carta de despido recibida por los trabajadores de San Roque describe un escenario de asfixia multicausal. Según la empresa, la importación de carnes “sin ningún tipo de control” alteró las reglas del mercado.
El cierre se concretó el pasado 27 de febrero bajo el artículo 247 de la ley de contrato de trabajo (fuerza mayor o falta de trabajo), lo que implica el pago de una indemnización reducida. Esta situación ha generado una fuerte tensión gremial. Tras una audiencia el pasado lunes en el ministerio de trabajo, hoy miércoles se llevará a cabo una nueva instancia de diálogo para intentar mejorar las condiciones de salida de los 140 operarios que quedaron en la calle.