El deterioro de la red vial bonaerense volvió a ser eje de debate en la Legislatura provincial. La diputada Silvina Vaccarezza presentó dos proyectos para denunciar el estado crítico de la ruta provincial 50, específicamente en el tramo que une las localidades de Carlos Casares y Lincoln.
Según la legisladora, la vía presenta un escenario de “abandono total” caracterizado por pozos en la cinta asfáltica, falta de demarcación y pastizales que invaden las banquinas, convirtiéndola en una trampa para quienes la transitan a diario.
El reclamo de Vaccarezza pone el foco en una promesa incumplida que data de la gestión anterior de Axel Kicillof. A finales de 2021, el gobierno provincial había anunciado con bombos y platillos la licitación para repavimentar 45 kilómetros de la ruta 50.
Sin embargo, cuatro años después de aquel llamado, los trabajos se encuentran paralizados y el deterioro se ha profundizado por el tránsito pesado y la falta de mantenimiento básico.
Ante esta situación, la diputada solicitó al poder ejecutivo que brinde información detallada sobre la ejecución presupuestaria, el estado real de la obra licitada en 2021 y los motivos de su paralización.
Además, la legisladora de la Cuarta sección pide informes sobre la planificación anual y si existen partidas asignadas para retomar los trabajos durante el transcurso de este año.
“Quienes circulamos a diario por nuestro interior conocemos lo difícil que es transitar por falta de obras de mantenimiento y cuidado en general”, expresó Vaccarezza, quien viene canalizando reclamos de productores y vecinos de la Cuarta sección electoral.
La legisladora remarcó que el estado de la ruta 50 no es un caso aislado, sino una “postal que se repite” en distintos puntos de la provincia, afectando tanto la seguridad de las familias como la competitividad del transporte de la producción agroindustrial.
El pedido de informes busca forzar una respuesta del ministerio de infraestructura y servicios públicos, en un contexto donde el presupuesto bonaerense para obras viales se encuentra bajo una fuerte presión por la quita de fondos nacionales y la reasignación de partidas hacia programas sociales y de salud.