En dos años de gestión de Javier Milei, el entramado productivo se achicó con fuerza: 22 mil empresas cerraron y casi 290 mil empleos formales se perdieron, según datos oficiales.
En números concretos, el total de empleadores registrados pasó de más de 512.000 a menos de 490.000, lo que implica una caída neta de aproximadamente 22.000 firmas activas.

En paralelo, la cantidad de trabajadores formales descendió de 9,86 millones a 9,57 millones, es decir, una reducción cercana a 290.000 puestos de trabajo en el mismo período.
El retroceso impactó especialmente en sectores como la industria manufacturera y la construcción, atravesados por la caída de la actividad y el freno del consumo interno.
La reducción no solo se expresó en grandes compañías, sino también en pequeñas y medianas empresas que no lograron sostener su estructura en un contexto recesivo.
Mientras el Gobierno sostiene que el ajuste forma parte de un proceso de reordenamiento económico, los números exponen el costo productivo y laboral del modelo: menos empresas activas y un mercado de trabajo más reducido.