Encender la parrilla este fin de semana se ha vuelto un desafío para el presupuesto familiar. Según el último relevamiento del monitor precio asado, el mostrador de las grandes cadenas de supermercados registró aumentos que superan el 15% en los cortes clásicos respecto a mediados de enero.
La dispersión de precios es tan alta que obliga a los consumidores a realizar un exhaustivo “scrolleo” por las apps de los supermercados para cazar ofertas antes de prender el fuego.
Al comparar los datos actuales con los del informe del pasado 12 de enero, los incrementos muestran una aceleración preocupante, especialmente en la última semana.
El corte de la tira de asado pasó en coto de los $10.899 a mediados de enero a los actuales $12.499, lo que representa un aumento intermensual del 14,6%. Lo más llamativo es que el grueso de esa suba (17,9%) se concentró en los últimos siete días.
Detrás de estos números hay factores estructurales que explican por qué la carne vacuna está subiendo por encima de la inflación general (que en enero fue del 2,9%).
Ante estos valores, el consumo per cápita de carne vacuna se mantiene resiliente pero bajo (apenas por debajo de los 50 kg/año), mientras que los argentinos se vuelcan masivamente a proteínas alternativas. En 2025, el consumo total de carnes llegó al récord de 116,4 kilos, pero fue traccionado principalmente por la carne porcina (+8,4%) y la aviar (+3%), que hoy funcionan como los verdaderos reguladores de la canasta alimentaria.