Tras meses de negociaciones a puertas cerradas y una fuerte presión de los gobernadores y la CGT, el oficialismo logró destrabar el camino para la Reforma Laboral. La jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, confirmó que se debatirá en el recinto un dictamen que incorpora 28 modificaciones respecto al texto original.
El acuerdo, que Bullrich calificó como la “primera ley de la democracia para un cambio estratégico”, fue posible gracias a una serie de concesiones fiscales y gremiales que garantizan el acompañamiento de la UCR, el PRO y los bloques provinciales.
El consenso alcanzado para esta “ley de modernización” implicó que el gobierno nacional cediera en puntos que inicialmente se consideraban innegociables.
Con estas 28 modificaciones, Bullrich aseguró que el dictamen “ha llegado a buen puerto”. La estrategia de LLA fue blindar los artículos centrales del cambio de régimen laboral (como la modificación de indemnizaciones y períodos de prueba) a cambio de ceder en los aspectos que afectaban la caja de los sindicatos y de los gobernadores.
Sin embargo, mientras en el palacio legislativo se cuenta voto a voto, en las inmediaciones del Congreso la tensión crece. Las columnas de la CGT, el sindicalismo combativo y organizaciones sociales ya comenzaron su despliegue para repudiar la sanción de la ley, en una jornada que se prevé maratónica y que definirá el nuevo paradigma de las relaciones laborales en Argentina.