La larga pulseada interna que terminó con Axel Kicillof al frente del PJ bonaerense no cerró la discusión de fondo. Al contrario: reactivó la pelea por el liderazgo futuro del peronismo y la estrategia frente al gobierno de Javier Milei, con la mirada ya puesta en 2027.
En ese escenario, el diputado nacional Sebastián Galmarini puso en palabras lo que muchos discuten en voz baja. Reconoció el rol institucional del gobernador, pero corrió el eje del debate presidencial.
“Kicillof no es el candidato natural. El mejor es Sergio Massa, aunque es anticipado discutirlo”, lanzó, sin rodeos. Galmarini argumentó su postura con una defensa explícita del ex ministro de Economía. “Sergio es el tipo más formado, el que más conoce la administración pública, el que tiene espalda para enfrentar una maquinaria como esta. Tiene experiencia y muchas horas de laburo en el lomo”, afirmó.
Sin embargo, bajó un cambio inmediato. “¿Me gustaría que sea candidato? Sí. ¿Lo voy a posicionar hoy? No. Y tampoco se lo recomendaría. Falta muchísimo tiempo”, aclaró, marcando distancia de cualquier lanzamiento prematuro.
Interna inevitable, costo político alto
Al referirse al proceso que derivó en la asunción de Kicillof como presidente del PJ provincial, Galmarini defendió la resolución formal, pero no ocultó su incomodidad con la exposición del conflicto.
“Todos los partidos necesitan autoridades y papeles en regla. Eso se resolvió de la mejor manera posible dadas las diferencias”, sostuvo. Pero enseguida marcó el error político.
“Lo que podría haber sido mejor es que no se transformara en un debate a los cuatro vientos. Se discutió más pensando en cuántos congresales tenía cada uno que en el escenario electoral de 2027”, cuestionó.
Para el massismo, la interna dejó una imagen que no ayuda. “La sociedad no está mirando quién conduce un partido. Está mirando cómo nos comportamos frente al desgobierno de Milei y cómo construimos una alternativa”, advirtió.
Candidatos antes que sellos
Galmarini fue más allá y dejó una definición que incomoda a más de un sector del peronismo. “La gente vota candidatos, pero también quiere saber cómo le vamos a resolver la falta de empleo, la caída de la actividad, la inflación o el régimen penal juvenil”, enumeró.
“Quiere saber qué estamos pensando y, sobre todo, que no vayamos a repetir los mismos errores”, sentenció.
Mientras Kicillof consolida su poder partidario, el massismo deja claro que la discusión presidencial sigue abierta. La rosca bonaerense no terminó: apenas cambió de escenario.