Tras un verano marcado por la reconfiguración del mapa político interno, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires se prepara para abrir sus puertas.
La cámara de Diputados ya confirmó su regreso al recinto para el próximo martes 24 de febrero, mientras que el Senado, sumido en una profunda disputa por el control de sus autoridades, proyecta su debut para el jueves 26, en medio de una parálisis que amenaza con condicionar el inicio de la gestión parlamentaria de este año.
La cámara baja, que tuvo su última actividad el pasado 16 de diciembre con la jura de nuevos legisladores y la oficialización de sus autoridades, llega al 24 de febrero con una agenda que combina lo administrativo con lo social. Bajo la presidencia de Alejandro Dichiara, el cuerpo buscará dar continuidad a los proyectos que cerraron el 2025 con alto impacto público.
Entre los temas que ya forman parte del patrimonio legislativo reciente y que marcarán el pulso de las primeras comisiones, se encuentran la regulación del uso de teléfonos móviles en las escuelas secundarias, una medida que genera expectativas en la comunidad educativa ante el inicio del ciclo lectivo el 2 de marzo y la agilidad en adopciones.
Tras el debate generado a fin de año por el pedido de Endeudamiento del Ejecutivo, Diputados deberá monitorear la ejecución de las partidas en un contexto de asfixia presupuestaria por parte del Gobierno nacional.
El cuerpo llega ordenado tras las juras de Manuel Passaglia (Hechos), Silvina Nardini, José Ignacio Rossi (FP) y María Fernanda Coitinho (LLA), junto a la consolidación de las vicepresidencias de Matías Civale (UCR) y Blanca Alessi (Unión y Libertad).
El Senado: un tablero de ajedrez sin definiciones
El escenario en la cámara alta es diametralmente opuesto. a pesar de contar con quórum propio tras las elecciones de 2025, el bloque de Fuerza Patria se encuentra trabado por la interna entre La Cámpora y el movimiento Derecho al Futuro, la plataforma política de Axel Kicillof.
La puja se centra en tres ejes que mantienen las negociaciones bajo llave:
La jefatura de bloque: tras el mandato de Teresa García, el kirchnerismo y el kicillofismo no logran consensuar un nombre que sintetice a los 24 senadores del espacio.
Los cinco sillones de la mesa directiva siguen vacantes. la falta de acuerdo impide no solo el orden interno, sino también la interlocución con una oposición que se ha fragmentado en bloques como Hechos (PRO-Passaglia) y diversas variantes de la UCR y LLA.
El factor de la rosca del peronismo. La reciente asunción de kicillof como presidente del PJ bonaerense no logró derramar la unidad al senado. al contrario, el sector que responde a Máximo Kirchner busca retener el control de la estructura legislativa como contrapeso a la jefatura partidaria del gobernador.
LO que viene: el reloj corre hacia el 26
Mientras la vicegobernadora Verónica Magario intenta mediar entre las facciones, la fecha del 26 de febrero asoma como el límite para evitar que la primera sesión del año sea noticia más por las ausencias y las vacantes que por los proyectos de ley.
Con el inicio de clases a la vuelta de la esquina y la tensión por la Reforma Laboral nacional en su punto más alto, la provincia necesita una legislatura operativa. El martes 24 será el primer test de este 2026; para el jueves 26, el peronismo deberá decidir si la "unidad" fue solo una foto partidaria o si se traduce en gobernabilidad parlamentaria.