El Gobierno de Javier Milei oficializó un aumento escalonado del 41% para las 104 líneas de colectivos de jurisdicción nacional que circulan por el área Metropolitana de Buenos Aires.
Según la resolución N°8/2026 de la secretaría de Transporte, el incremento se aplicará en dos etapas: el próximo martes 17 de febrero el boleto mínimo saltará de los actuales $494,83 a $650 (un alza del 31%), mientras que el 16 de marzo se completará el ajuste con una segunda suba que llevará el tarifazo al precio final de $700.
La medida, firmada por el nuevo secretario Fernando Herrmann, busca “actualizar los valores” y equiparar costos con las líneas provinciales y de CABA, que ya aplican subas mensuales atadas a la inflación más un recargo del 2%.
Los nuevos valores entrarán en vigencia tras el proceso de consulta pública (no vinculante). El anuncio del Ministerio de Economía ocurre en un clima de alta tensión social y estadística.
La suba del 41% se da apenas semanas después de que el Gobierno lograra frenar un paro de la UTA con la promesa de mayores ingresos para las empresas, que denuncian un retraso tarifario desde noviembre pasado.
Sin embargo, el “tarifazo” coincide con una fuerte polémica en el INDEC: La renuncia de Marco Lavagna y la suspensión del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que planeaba darle un mayor peso al rubro transporte.
Al mantener la medición con la canasta “vieja”, el impacto de este aumento en el índice de inflación de febrero y marzo se verá estadísticamente “suavizado”, a pesar del golpe directo al bolsillo de los usuarios que deberán enfrentar mínimos de hasta $1.033,50 si no tienen su tarjeta SUBE registrada.