El secretario adjunto del sindicato de camioneros, Pablo Moyano, encabezó este viernes una asamblea multitudinaria con 1.500 trabajadores en la planta mega de Coca-Cola, donde se resolvió el inicio de un paro por tiempo indeterminado con permanencia en el establecimiento.
La medida responde a una serie de reclamos laborales adeudados, entre los que se destacan la efectivización de personal contratado, mejoras en el plus por presentismo y la incorporación de trabajadores para el turno nocturno.
En un discurso de alto contenido político, Moyano ratificó su rechazo a la reforma laboral que el congreso tratará el próximo 11 de febrero y convocó a una movilización masiva para esa fecha, advirtiendo que “hay que estar en la calle para defender los derechos conquistados”.
La medida de fuerza paraliza una de las principales terminales de distribución del país.
La protesta en la planta de Coca-Cola se suma a un escenario de creciente conflictividad gremial que marca la primera semana de febrero de 2026.
Moyano, acompañado por el secretario Gremial, Marcelo Aparicio, endureció su postura frente a las multinacionales, acusándolas de intentar precarizar el trabajo bajo el amparo de las políticas nacionales.
La permanencia de los trabajadores dentro de la planta Mega busca paralizar la distribución en un momento crítico de consumo estival, presionando por una solución inmediata.
Este foco de conflicto coincide con el paro de más de 25 líneas de colectivos en el AMBA y el reciente rechazo del frente docente bonaerense al aumento del 2%, configurando un clima de protesta social que tiene como horizonte la sesión legislativa del próximo miércoles, donde el oficialismo buscará aprobar los cambios en las leyes de trabajo.