La Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense atraviesa una etapa de definiciones tras un 2025 de derrotas y judicialización y busca normalizar sus estructuras rumbo a las elecciones internas programadas para el 6 de septiembre. Asimismo, el debate por un posible adelantamiento gana fuerza entre sus principales referentes.
Desde el sector de Maximiliano Abad sostienen que esperar hasta septiembre es un riesgo. Argumentan que la nueva conducción necesita legitimidad inmediata para rearmar el volumen territorial.
Por su parte, el titular del comité de contingencia, Miguel Fernández, admitió que el proceso previo fue "tortuoso" pero confía en que el nuevo cronograma permita "dar vuelta la página". Y advirtió: "Si no discutimos qué es el radicalismo, la gente se aleja porque no sabe para qué está la política".
En este escenario, Abad prepara un despliegue de fuerza en Mar del Plata, donde el próximo 20 de febrero encabezará un acto masivo para marcar distancia del peronismo y otras alianzas.
La fragmentación también golpea en la Legislatura
La diputada Priscila Minnaard apuesta por recuperar la mística del comité. "El mano a mano con el vecino, la cercanía, es lo que siempre nos diferenció", señaló. Respecto a las tensiones internas, llamó a la unidad interna.
Su par Valentín Miranda, que hoy lidera un bloque puramente radical, busca imponer una agenda propia centrada en el control del gasto. El legislador destacó el valor del desdoblamiento electoral para discutir temas locales. Para 2026, el foco estará en la Boleta Única y la transparencia en el presupuesto provincial.
La postura de los intendentes
El mandamás de Trenque Lauquen, Francisco Recoulat, fue tajante respecto al rumbo que debe tomar el partido: "Hace falta una dirigencia que lidere y aglutine".
Por su parte, Érica Revilla lamentó la pérdida de bancas y pidió una reconfiguración profunda. El partido sabe que no hay margen de error si pretenden ser alternativa en 2027.