El Senado bonaerense vive momentos de dolor por la pérdida física de uno de los hombres importantes en la cúpula y que acompaña en las sesiones a la Presidenta del cuerpo, Verónica Magario. Se trata de Luis Rolando Lata, el último secretario legislativo de la Cámara Alta.
Lata fue la síntesis de la liturgia peronista y la mística del rock nacional. A sus 76 años, asistía a la vicegobernadora y ocupaba los escenarios del conurbano, donde despuntaba su pasión por el blues y el rock que mantuvo viva desde su adolescencia en Balcarce.
En redes sociales, la diputada nacional Teresa García expresó su pesar y lamentó la pérdida de uno de los hombres claves que aportó el cristinismo para el ordenamiento de la gestión de Axel Kicillof en el parlamento.
“Despedimos a un enorme compañero, peronista de verdad. Acompaño el dolor de sus familiares y amigos. Ya está en el Comando Celestial”, lamentó García.
El despacho de las dos pasiones
Luis Lata fue un museo personal de la historia reciente de la Argentina. Histórico armador de La Matanza y mano derecha del recordado Alberto Balestrini, Lata representa la memoria institucional de un peronismo que resistió desde la clandestinidad y se consolidó en la democracia.
Su vínculo con Verónica Magario es casi paternal: hijo de un obrero de la UOM, fue compañero de ruta de Raúl Magario y pieza clave en la transición del gigante del oeste hacia el kirchnerismo.
En un 2026 marcado por la interna partidaria y la gestión frente al ajuste nacional, la figura de Lata emerge como un puente generacional que une la resistencia del 72 con la gestión del MDF de Axel Kicillof.