El índice de confianza en el gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, registró en enero de 2026 una caída del 2,8% respecto a diciembre, ubicándose en 2,40 puntos (en una escala de 0 a 5).
Si bien el indicador se mantiene por encima del promedio de 2025 (2,35) y supera ampliamente los registros de enero de gestiones anteriores, la baja generalizada en sus cinco componentes enciende señales de alerta en la Casa Rosada.
El desgaste es particularmente notable en la percepción de eficiencia del gasto público y en la Ciudad de Buenos Aires, donde la confianza se desplomó un 12,4%, marcando el fin del impulso optimista tras el triunfo legislativo de octubre.

El desplome del ICG en enero fue transversal, afectando todas las dimensiones evaluadas por la ciudadanía.
El informe de la Di Tella, basado en encuestas realizadas entre el 5 y el 15 de enero, revela que el retroceso interanual es aún más profundo, con una caída del 8% en comparación con enero de 2025.
A pesar de este enfriamiento, el nivel de confianza actual (2,40) sigue siendo significativamente superior al de enero de 2022 durante la gestión de Alberto Fernández (+55,3%) y supera en un 5,2% al de enero de 2018 de Mauricio Macri.
Este escenario de “estabilidad con tendencia a la baja” se da en un contexto de alta sensibilidad por las reformas estructurales y la inseguridad, factores que parecen estar impactando en el núcleo de la valoración ciudadana sobre la honestidad y la capacidad de gestión del equipo libertario.