Luego de superar un cuadro de apendicitis aguda que derivó en una internación de 14 días, Cristina Fernández de Kirchner retomó esta semana su actividad política desde su residencia en San José 1111, donde cumple régimen de prisión domiciliaria.
Tras recibir el alta médica el pasado 3 de enero, la exmandataria divide su tiempo entre sesiones diarias de caminata en cinta para su recuperación física y una agenda política que ya suma visitas de peso como las de Juan Grabois y Oscar Parrilli.
En el cristinismo ya se prepara el lanzamiento de la campaña “Cristina libre” para el mes de febrero, buscando instalar la figura de la proscripción de cara al escenario electoral de 2027.
Durante sus semanas de internación y posterior reposo, Cristina Kirchner se abocó a una lista de lecturas con fuerte carga política y social.
La convalecencia en su departamento de San José 1111 no solo ha servido para la rehabilitación clínica tras la cirugía en el Sanatorio Otamendi, sino también para una profunda inmersión intelectual.
Entre las lecturas que acompañaron a la exvicepresidenta se destacan obras de César González y el reciente ensayo de Giuliano da Empoli, La hora de los depredadores, un análisis sobre los nuevos liderazgos globales que CFK utiliza para diseccionar el actual escenario político argentino.
Mientras tanto, el entorno más cercano de la expresidenta insiste en que su inhabilitación perpetua constituye un caso de proscripción que afecta la legitimidad democrática, trazando paralelismos históricos con el peronismo de la década de 1960.