La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) publicó su relevamiento sobre la primera quincena de enero, confirmando un cambio estructural en los hábitos de los argentinos.
Lejos de las vacaciones largas planificadas con antelación, el verano 2026 se caracteriza por el “viaje conveniente”: decisiones de último momento, estadías breves (promedio de 3 a 4 noches) y un consumo altamente selectivo.
Si bien destinos como Tandil y Chascomús lograron sostenerse como plazas de cercanía, la entidad encendió una “señal de alerta” sobre la provincia de Buenos Aires, donde el gasto turístico cayó un 21% y el flujo de visitantes retrocedió en 100.000 personas respecto al año pasado.
El mercado turístico se divide entre los destinos consolidados de naturaleza y las plazas regionales de descanso corto.
El informe destaca que la ocupación ya no es homogénea: mientras Puerto Iguazú y Ushuaia lideran con rangos "muy altos", la Costa Atlántica bonaerense enfrenta un panorama complejo, con un Mar del Plata al 60% de su capacidad.
La dinámica de este año muestra a un turista "activo pero prudente" que prioriza la relación precio-experiencia.
En territorio bonaerense, se observa una alta rotación; en Tandil, las cabañas alcanzaron un 80% de ocupación, pero la hotelería tradicional sufre por estadías de apenas una noche. Por su parte, Chascomús se consolida como el modelo de la "escapada corta" con un gasto promedio de $97.000, demostrando que el impacto económico persiste allí donde hay volumen y rotación constante.