El observatorio de femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación presentó su informe anual correspondiente al ciclo 2025, revelando que se produjeron 247 víctimas de violencia de género extrema en el país.
El estudio confirma una frecuencia alarmante: se cometió un crimen cada 35 horas, lo que representa un promedio semanal de casi 5 víctimas.
Si bien las cifras muestran una leve reducción respecto al pico de 2023, la problemática se mantuvo constante durante todo el año pasado, sin que ningún mes registrara menos de 15 casos.
La provincia de Buenos Aires encabezó el registro en términos absolutos con 95 casos, reforzando la necesidad de políticas públicas de protección en el territorio bonaerense.
El informe anual de la Defensoría permite identificar los patrones críticos que definen la urgencia de una reforma en los sistemas de seguridad y justicia.
El relevamiento detalla que el entorno más peligroso para las mujeres continúa siendo su propio hogar, ya que el 60% de los asesinatos ocurrieron en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor.
Además, en el 84% de los casos existía un vínculo preexistente entre la víctima y el victimario, tratándose mayoritariamente de parejas o exparejas. El impacto social de estos crímenes se extiende a las víctimas colaterales: 133 niños y niñas quedaron huérfanos de madre durante 2025.
El registro del Observatorio incluye 200 femicidios directos, 17 vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos ligados al crimen organizado y narcotráfico, situando a Santa Cruz, Misiones y Neuquén como las provincias con mayor tasa de femicidios en proporción a su población femenina.