jueves 08 de enero de 2026 - Edición Nº2591

Provincia | 7 ene 2026

Pensando en 2027

La reorganización del radicalismo: ¿Interna o unidad, aunque duela?

El radicalismo afronta un desafío de reorganizar la estructura bonaerense y piensa el 2027 como un trampolín para dejar atrás secundar un candidato de otro partido.


La crisis de identidad y poder que atraviesa la Unión Cívica Radical (UCR) Bonaerense sumó un nuevo capítulo de tensión en este inicio de 2026.

Tras la histórica debilidad legislativa y la ausencia del sello partidario en las últimas nacionales, el sector liderado por el senador Maximiliano Abad, con el respaldo de Daniel Salvador y Gustavo Posse, busca adelantar la renovación de autoridades prevista originalmente para septiembre.

Esta maniobra pretende dar legitimidad y volumen al partido de cara a 2027, pero choca frontalmente con el sector de Miguel Fernández, cuyo espacio viene de protagonizar una ruptura clave en el Senado provincial que dejó al abadismo en una situación de aislamiento parlamentario.

El trasfondo de esta disputa se agravó tras la conformación del bloque “Hechos-UCR Identidad” en la Legislatura. La senadora Natalia Quintana, referenciada en el exalcalde de Trenque Lauquen, decidió aliarse con sectores del passaglismo y el PRO disidente, dejando a Nerina Neumann como única representante del oficialismo partidario de Abad. Sin embargo, Neumann mantiene una distancia del sector del marplatense y queda definir su futuro.

Este movimiento fue leído como una declaración de guerra interna en un partido que aún no cierra las heridas de la judicializada elección de 2025 entre Fernández y Pablo Domenichini.

Claves de la puja por el comité provincia 2026

La reorganización del radicalismo bonaerense enfrenta dos visiones contrapuestas sobre el futuro de la estructura partidaria.

Mientras, Abad ensaya un acercamiento con Evolución para recuperar el control del Comité Provincia, Fernández y los intendentes que lo respaldan sostienen que adelantar el cronograma es una “estrategia apresurada” que esquiva la discusión de fondo sobre qué rol debe ocupar el radicalismo frente al gobierno de Kicillof y la oferta libertaria.

La estrategia de Abad no solo apunta a la conducción orgánica, sino que ya proyecta nombres para recuperar peso territorial en 2027: Él mismo en Mar del Plata, Karina Banfi en Bahía Blanca y el regreso de Gustavo Posse en San Isidro.

“Necesitamos tener un candidato que represente los valores del radicalismo en la próxima elección para la Gobernación y tenemos menos de un año para poder posicionarlo”, sentenció un alcalde boina blanca.

Sin embargo, el vacío de una figura fuerte para la gobernación sigue siendo el talón de Aquiles de un partido que, por primera vez en décadas, debate su supervivencia sin una hoja de ruta clara.

Para Fernández, el foco debe estar en reconstruir la identidad desde el Foro de Intendentes antes de lanzar candidaturas, advirtiendo que la fragilidad actual del partido no se resuelve con un cambio de fecha electoral, sino con un programa político que vuelva a seducir al electorado bonaerense.

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