Luego de que el gobierno de Axel Kicillof postergara las definiciones salariales en diciembre, los gremios que representan a trabajadores estatales (ley 10.430), judiciales, médicos y el frente de unidad docente bonaerense aguardan con expectativa el llamado a la mesa paritaria prometido para esta semana.
Días antes del brindis de fin de año, Kicillof recibió a los gremios, en una reunión de poco más de 3 horas, hubo un detalle pormenorizado de la situación económica que vive la Provincia y con la promesa de un encuentro a mediados de enero.
Según pudo saber La Letra Chica, el Gobierno ya tiene una oferta preparada y se espera que sea retroactiva al mes de noviembre, algo que preocupaba a los representantes gremiales.
“Necesitamos recuperar poder adquisitivo, que veníamos recuperando hasta la llegada de Milei y que generó una devaluación enorme en el bolsillo del trabajador provincial”, sentenció una fuente gremial.
Sin embargo, la relación entre los sindicatos y la Gobernación atraviesa uno de sus momentos más complejos desde 2019. Aunque existe una coincidencia política en denunciar la “asfixia financiera” impuesta por el gobierno nacional de Javier Milei, los agentes públicos advierten que la situación de sus haberes es insostenible.
Para el Ejecutivo bonaerense, el desafío es mayúsculo: debe equilibrar las cuentas de una caja golpeada por el recorte de transferencias nacionales con la necesidad de mantener la paz social con sus aliados gremiales históricos, en un año donde la gestión de servicios críticos como la salud y la seguridad depende de la presencialidad y el compromiso de sus trabajadores.
Además, con la carrera presidencial lanzada, Kicillof no quiere perder el consenso que genera no sólo en los dirigentes sindicales, sino en las bases sociales que mantienen dentro del esquema de los trabajadores estatales.