En un contexto geopolítico convulsionado por la detención de Nicolás Maduro que acapara la discusión nacional, el intendente de Pilar, Federico Achával, optó por diferenciarse de la rosca internacional para reforzar su construcción política en el interior de la provincia de Buenos Aires.
Esta semana, el mandamás pilarense visitó la ciudad de Dolores para firmar un convenio estratégico con su par local, Juan Pablo García. El acuerdo busca fomentar el intercambio turístico, deportivo y cultural entre ambos distritos, bajo la premisa de generar espacios de encuentro y recreación para las familias en un momento de fuerte crisis económica.
Este movimiento no es aislado, sino que marca la continuidad de una estrategia de posicionamiento que el jefe comunal viene desplegando desde el año pasado.
Achaval, junto al alcalde de Ezeiza, Gastón Granados, comenzaron el 2025 con una serie de recorridas por territorio bonaerense visitando “alcaldes amigos” para conocer el desarrollo productivo de los rincones de la Provincia. Sin embargo, el tinte político de esas visitas no dejaba de entrever la intención de posicionarse como una alternativa para competir por la Gobernación.

Además, su rol como anfitrión de la Ronda Internacional de Negocios en junio pasado, junto al ministro Augusto Costa, consolidó su imagen como un gestor capaz de articular el sector público con el privado.
Con el inicio de este 2026, las caminatas y reuniones con empresarios, trabajadores y sociedades intermedias en distritos ajenos al propio refuerzan la percepción de que Achával está diseñando un proyecto que trasciende las fronteras de Pilar.
La pregunta que resuena en los pasillos de la Gobernación y entre los alcaldes del conurbano es si estos movimientos confirman una precandidatura para suceder a Axel Kicillof.
Mientras otros dirigentes se pierden en debates ideológicos globales, el jefe comunal de Pilar parece enfocado en conectar con la realidad de los bonaerenses a través de la gestión de cercanía y el fortalecimiento de los lazos regionales.