El primer fin de semana de enero de 2026 quedará marcado por una de las sudestadas más violentas de los últimos años, con una pleamar que alcanzó los 2,40 metros, el nivel más alto registrado desde 2020.
El fenómeno, impulsado por ráfagas de viento del sector sur y sudeste que superaron los 75 km/h, provocó importantes daños materiales en toda la línea costera bonaerense, desde el partido de la costa hasta Mar del Plata.
A pesar de la magnitud de la marejada, que llegó a cubrir completamente la línea de carpas y afectar viviendas en la costanera, las autoridades de defensa civil confirmaron que no se registraron víctimas ni fue necesario realizar evacuaciones.
El impacto económico en las localidades
El impacto del temporal se sintió con especial fuerza durante la noche del viernes y la madrugada del sábado, superando ampliamente las previsiones de la alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
En Mar del Plata, balnearios emblemáticos de Punta Mogotes, La Perla y la zona sur amanecieron con destrozos en casillas de guardavidas, señalética arrastrada y una densa capa de espuma marina que llegó hasta las veredas.
Por su parte, en localidades del Partido de La Costa como San Clemente, Las Toninas y Mar del Tuyú, el avance del océano superó las defensas costeras y alcanzó zonas urbanas, anegando calles y amenazando propiedades cercanas a la playa.
Balance de daños y situación actual en las localidades afectadas
El domingo, aunque el nivel del agua comenzó a normalizarse, el viento persistente y el marcado descenso de la temperatura empañaron el cierre del primer recambio turístico de la temporada, impidiendo a los veraneantes disfrutar del mar.
En las zonas céntricas de Pinamar, Cariló y Villa Gesell, el panorama fue similar, con cuadrillas municipales trabajando durante toda la jornada para retirar postes caídos, ramas y semáforos dañados por el viento.
Los concesionarios de playa iniciaron las tareas de reconstrucción de pasarelas y reordenamiento de estructuras de sombra, intentando recuperar la operatividad de cara a la segunda semana de enero.
Expertos locales señalaron que, si bien las sudestadas son fenómenos recurrentes, la combinación de una pleamar extraordinaria con vientos sostenidos de gran intensidad puso a prueba las obras de defensa costera realizadas en los últimos años, dejando en evidencia la vulnerabilidad de ciertos sectores ante el incremento del nivel del mar.