La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) emitió un duro comunicado ante el avance de los incendios que ya afectan a localidades como Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Copetonas y Oriente, además de gran parte del oeste pampeano.
Según la entidad, la combinación de altas temperaturas, vientos intensos y tormentas eléctricas encontró un campo “falto de preparación previa”, lo que impidió neutralizar los focos iniciales. con casi 100 mil hectáreas afectadas en la pampa bajo alerta roja, los productores exigen medidas urgentes de infraestructura y líneas de crédito para recomponer la capacidad productiva tras la pérdida de alambrados y ganado.
La denuncia de la entidad ruralista apunta directamente a la desidia institucional en materia de prevención. Para CARBAP, el mantenimiento de las banquinas por parte de Vialidad Nacional y Provincial es “inexistente”, lo que convierte a las rutas en canales de propagación del fuego debido a la acumulación de pastizales secos.
Además, critican que las tasas viales cobradas a los productores no se traducen en caminos vecinales transitables que permitan el ingreso rápido de los bomberos.
Los ruralistas reclaman que el Estado debería haber dispuesto de antemano camiones cisterna, motoniveladoras para realizar cortafuegos y aviones hidrantes, herramientas que hoy resultan insuficientes frente a la magnitud de los focos que amenazan con repetir la catástrofe de 2017, cuando ardieron más de 300 mil hectáreas en la región.
Más allá de la extinción de las llamas, la preocupación del sector agropecuario se centra en el "día después". La destrucción de infraestructura básica como corrales, mangas y kilómetros de alambrados deja a muchos productores fuera del circuito productivo de forma inmediata.
Ante este escenario, CARBAP solicitó formalmente la apertura de líneas de crédito diferenciales y asistencia para el envío de forraje, recordando que en crisis anteriores fue necesaria la intervención del Ejército Argentino para alimentar a la hacienda sobreviviente.
La falta de un plan coordinado entre las provincias de Buenos Aires y La Pampa para esta temporada estival es señalada como la principal causa de que un fenómeno climático previsible se haya transformado en un desastre económico y ambiental de escala regional.