La última encuesta de la Universidad de San Andrés, mostró una contradicción para el Gobierno nacional: seis de cada diez consultados desaprueban la gestión de Javier Milei, pero ese rechazo todavía no se traduce en una ventaja clara para el peronismo.
El sondeo realizado entre el 5 y el 13 de octubre sobre mil personas, ubicó a La Libertad Avanza con el 26% de intención de voto y al peronismo con el 24%. Otro 26% no sabe a quién votaría o prefirió no responder.
El dato que atraviesa el relevamiento es económico. El 54% de los encuestados aseguró que los ingresos de su hogar no alcanzan para cubrir los gastos mensuales. Dentro de ese grupo, el 35% debió recortar consumos o recurrir a sus ahorros, mientras que el 19% tuvo que endeudarse.
A eso se suma que el 67% manifestó insatisfacción con la marcha general del país y el 56% consideró que la situación económica empeoró durante el último año. La falta de trabajo y los bajos salarios encabezan las preocupaciones, con el 39% y el 35%, respectivamente.
La foto electoral también deja una señal para el peronismo. Aunque conserva un caudal competitivo, el espacio no consigue absorber de manera automática el descontento con Milei: entre quienes desaprueban la gestión presidencial, el 39% se inclina por el PJ.
En paralelo, la imagen de los principales dirigentes permanece en terreno negativo. Patricia Bullrich encabeza las valoraciones positivas con el 36%, seguida por Milei con el 34%, Myriam Bregman con el 32% y Axel Kicillof con el 31%. Ninguno de ellos logra revertir el predominio de las opiniones desfavorables.
Disputa abierta por 2027
Para el oficialismo, el desafío pasa por sostener su respaldo mientras las dificultades económicas siguen condicionando la evaluación de la gestión. Para el peronismo, la tarea es distinta: ampliar su base electoral y construir una propuesta capaz de reunir a quienes rechazan al Gobierno, pero todavía no encuentran una opción que los represente.
Con La Libertad Avanza y el PJ separados por dos puntos, y una porción importante del electorado sin una definición, la encuesta no anticipa un ganador. Sí deja planteado un interrogante político: cuánto podrá capitalizar cada espacio el malestar social cuando la disputa por las candidaturas de 2027 entre en una etapa decisiva.