Las ventas minoristas PYME vinculadas a la festividad del Día de la Madre registraron un descenso interanual del 1,4%, según el informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Con este desempeño, la fecha comercial encadenó cinco años consecutivos de caída en un escenario económico atravesado por la pérdida de poder adquisitivo, presupuestos ajustados y límites en la capacidad de endeudamiento familiar.
A pesar de las agresivas estrategias desplegadas por el comercio de cercanía, que incluyeron descuentos directos de hasta el 20%, promociones en volumen (2x1 y 3x2) y facilidades en cuotas, la respuesta de la demanda fue acotada:
El ticket promedio se ubicó en $63.197, con los costos financieros absorbiendo gran parte de los márgenes de rentabilidad de las Pymes.
El informe de CAME identificó que el principal condicionante radicó en el margen acotado de las tarjetas de crédito y el estancamiento de los salarios reales.
Las precipitaciones registradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y diversos puntos del interior afectaron el caudal de compradores en los centros comerciales a cielo abierto durante los días previos.
El resultado de la medición nacional se acopla al panorama recesivo que registra el territorio bonaerense. De acuerdo con el indicador Pulso PBA emitido por el Banco Provincia, la actividad mercantil en la provincia se contrajo un 3,5% interanual en septiembre, confirmando el ingreso de la economía provincial en un estado de recesión técnica tras dos trimestres en terreno negativo.
Con una inflación nacional acumulada que según el INDEC alcanza el 23,6% en el año, el atraso de los ingresos reales deteriora de forma directa las fechas del calendario comercial.
Un ejemplo claro reside en las paritarias estatales bonaerenses, que tras incrementos acumulados del 9% y 7% en lo que va del año, terminan de acordar un 6% en dos tramos (octubre-noviembre) para atenuar la brecha impositiva e inflacionaria.