El debate alrededor del proyecto de reforma política impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional reabrió las fricciones internas entre la senadora nacional Patricia Bullrich y el núcleo duro de la Casa Rosada.
La legisladora expresó su malestar por la falta de participación en las negociaciones paralelas que la jefatura de Gabinete y los operadores del oficialismo mantienen con mandatarios provinciales para desactivar o modificar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
A pesar de conducir el bloque oficialista en la Cámara alta, Bullrich señaló que se entera de los avances legislativos de manera tardía, recriminando que desde el Ejecutivo "juegan a las escondidas" respecto a los acuerdos que posteriormente debe defender en el recinto.
Bullrich objetó que la Casa Rosada entable conversaciones directas con gobernadores sin coordinar la estrategia parlamentaria con la conducción del bloque del Senado, entorpeciendo el tratamiento del temario de leyes.
De cara a las próximas presidenciales, la exministra reivindica la base de sustentación de votos obtenida durante las elecciones de 2023. Aunque en su entorno no descartan hipotéticos escenarios de competencia interna, reconocen la complejidad técnica de una eventual PASO contra el proyecto de reelección del presidente Javier Milei.