El proceso de privatización de la empresa pública Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) alcanzó una definición central en el esquema de reformas estructurales promovido por el Gobierno nacional.
Tras la apertura de las ofertas técnicas y el descarte del resto de las intenciones iniciales de participación, únicamente dos consorcios empresarios superaron los filtros legales para competir por la adjudicación del 90% del paquete accionario de la compañía, mientras que el 10% restante continuará bajo titularidad del Programa de Propiedad Participada de los trabajadores.
El primero de los grupos competidores está encabezado por la firma de infraestructura Rowing S.A., perteneciente al empresario Walter Román, en alianza estratégica con Transclor, propiedad del empresario Mauricio Filiberti, quien ya actúa como histórico proveedor de insumos químicos para el tratamiento del agua de la propia AySA e integra el paquete accionario de distribuidoras energéticas como Edenor y Metrogas.
La nómina se completa con el respaldo de experiencia internacional aportado por Arcos Saneamento e Participações (operadora del servicio Águas do Rio en Brasil) y el vehículo financiero de inversión PHX Aqua AR B.V., con radicación en Países Bajos.
En la vereda opuesta se posiciona el Grupo Roggio, mediante la firma Roggio ROAS S.A.U. junto a Benito Roggio e Hijos, Aguas del Plata Participaciones, Hidrosan Capital y Central Buen Ayre.
La propuesta de Roggio cuenta con el antecedente de la gestión del servicio de agua potable en la capital cordobesa mediante la operadora Aguas Cordobesas, sumado al soporte y asesoramiento técnico internacional de las firmas Mekorot (Israel) y Marubeni (Japón).
El proceso incorpora además la revisión de los antecedentes de la causa judicial Cuadernos, donde el titular del grupo empresarial, Aldo Roggio, figuró como imputado colaborador.
La resolución definitiva del concurso público quedará supeditada al dictamen técnico, legal, económico y financiero de la comisión evaluadora de la Secretaría de Obras Públicas.