La administración bonaerense encabezada por Axel Kicillof reclamó formalmente su incorporación a las reuniones operativas organizadas por la Nación para coordinar la estadía del papa León XIV en el país.
El foco del reclamo radica en que uno de los hitos principales de la visita papal tendrá lugar en la Basílica de Luján, punto estratégico del territorio bonaerense donde se prevé la concurrencia de una multitud.
Las declaraciones del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, pusieron en evidencia la disconformidad con el armado inicial dispuesto desde la Casa Rosada.
La mesa preparatoria inicial fue conducida por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y contó con la presencia de funcionarios nacionales, como el canciller Pablo Quirno, la ministra Sandra Pettovello y la ministra Alejandra Monteoliva, representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y autoridades eclesiásticas, omitiendo a las jurisdicciones provinciales.
Desde la gobernación provincial remarcaron que el evento en Luján requerirá un amplio dispositivo de seguridad, control vial y logística territorial sobre rutas y accesos locales que dependen de la fuerza pública bonaerense.
Bianco subrayó que las autoridades eclesiásticas expresaron su inquietud por la exclusión de las administraciones de Buenos Aires y Córdoba, solicitando formalmente que ambas provincias sean convocadas para las próximas instancias de planificación conjunta.