La Policía de la Provincia de Buenos Aires atraviesa una compleja coyuntura operativa e institucional vinculada con la retención de su personal.
Según relevamientos y fuentes internas consultados por este medio, en lo que va de 2026 la fuerza conducida por el ministro de Seguridad, Javier Alonso, registró alrededor de 1.800 bajas, una cifra que contrasta con las 2.100 incorporaciones concretadas en el mismo período.
La relación entre egresos e ingresos muestra una alteración significativa respecto del promedio histórico, que solía ubicarse en torno a los 500 retiros anuales sobre un promedio de 3.000 ingresos.
De acuerdo con los datos difundidos, la tasa de egresos creció un 260% en relación con la media habitual, concentrándose el 90% de las renuncias y pedidos de baja en efectivos jóvenes de reciente incorporación.
El principal factor señalado por las fuentes gremiales e internas como detonante del éxodo de personal es el retraso de los haberes frente a la inflación y la competencia con otras fuerzas u opciones laborales en la actividad privada.
Tras la pauta del 7% acordada en tramos por el Gobierno provincial (5% en julio y 2% en agosto), un oficial ingresante percibe entre $926.000 y $963.000 de salario básico.
Desde la institución señalan que la brecha salarial resulta determinante al comparar con el sector de la seguridad privada, donde el sueldo inicial conformado roza los $1,7 millones, o con los esquemas de traspaso hacia la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
La pérdida de efectivos ha derivado en una mayor sobrecarga laboral para el personal en servicio, traducida en la extensión de las jornadas de patrullaje, cobertura de servicios adicionales y un incremento en las licencias médicas y psiquiátricas.
A la par de las renuncias y abandonos de servicio, referentes del sector manifestaron preocupación por la salud mental dentro de la fuerza.
Según las estimaciones citadas por el informe, durante el último año se habrían registrado cerca de 40 episodios de suicidio entre el personal policial, con una mayor incidencia en los agentes de menor antigüedad.