Mientras la Casa Rosada busca reunir los votos necesarios para suspender las primarias en el Senado, el peronismo intenta recuperar terreno sobre los gobernadores que mantienen canales de diálogo con Javier Milei.
La mira está puesta especialmente en Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo. Los mandatarios de Catamarca, Salta y Tucumán construyeron desde el inicio de la gestión libertaria un esquema de negociación con el Gobierno nacional y sus legisladores fueron parte de acuerdos que permitieron al oficialismo avanzar con distintos proyectos en el Congreso.
Pero el escenario no es uniforme. Mientras Jalil se mostró favorable a eliminar las PASO, Jaldo planteó mantenerlas aunque sin financiamiento estatal. Sáenz, por su parte, aparece entre los gobernadores cuyo posicionamiento puede ser determinante para inclinar la balanza en el Senado.
Por eso, el peronismo busca convencerlos de no acompañar la suspensión y evitar que el oficialismo alcance los 37 votos necesarios.
La discusión electoral se cruza, además, con la propia interna de los bloques provinciales. En julio, tres senadores vinculados a estos gobernadores, Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés, abandonaron el interbloque peronista y pasaron a integrar Convicción Federal.
Ese reordenamiento explica parte de la pelea que ahora se libra alrededor de las PASO. El peronismo ya no cuenta con un bloque compacto capaz de bloquear por sí solo una iniciativa del Gobierno y necesita recuperar apoyos entre los espacios provinciales.
La Casa Rosada, en paralelo, intenta recomponer acuerdos con esos mismos sectores después de algunas señales de autonomía registradas en las últimas votaciones del Senado.
Para el PJ, conservar las primarias tiene además una importancia que excede el mecanismo electoral. En un espacio atravesado por diferencias entre el kicillofismo, el kirchnerismo y el massismo, las PASO aparecen como una herramienta para ordenar candidaturas y procesar la competencia interna sin obligar a los distintos sectores a romper antes de las elecciones.
Así, la discusión por las primarias empieza a convertirse en una nueva pulseada por el poder territorial. Mientras Milei necesita sumar votos de gobernadores y bloques provinciales para avanzar con su reforma electoral, el peronismo busca recuperar influencia sobre esos mismos dirigentes.
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