La ratificación oficial de la visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista para realizarse entre el 8 y el 11 de noviembre, provocó un giro en la planificación internacional del gobernador Axel Kicillof.
El mandatario bonaerense evaluaba encabezar en esas mismas fechas una misión comercial a China junto a un grupo de empresarios locales, iniciativa que quedó en suspenso para garantizar su presencia institucional durante la estadía del Pontífice.
Desde el gabinete provincial señalaron que la presencia del mandatario es insoslayable ante un acontecimiento de tal magnitud política y religiosa.
La agenda preliminar de la Santa Sede contempla actividades en la provincia de Buenos Aires, incluyendo una escala de relevancia en la Basílica de Luján, lo que demandará la intervención directa de la gestión bonaerense en la organización, el despliegue de seguridad y la logística territorial.
“No puede no estar si viene el Papa”, argumentaron desde el entorno respecto a la reprogramación del viaje internacional del Gobernador.
La gira hacia el gigante asiático figuraba entre los objetivos del Ejecutivo bonaerense para afianzar vínculos productivos e impulsar oportunidades de inversión para las empresas del distrito.
Sin embargo, la coincidencia temporal con el desembarco del líder eclesiástico reordenó las prioridades en La Plata, donde se abocarán a coordinar las tareas operativas junto a las autoridades de la Conferencia Episcopal y las fuerzas de seguridad provincial.