El deterioro de la capacidad de pago de las familias argentinas alcanzó niveles críticos en el segmento de financiamiento no bancario.
Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló que el 66% de los créditos considerados irrecuperables corresponden a billeteras virtuales y firmas fintech. El volumen total de esta cartera incobrable asciende a $3,4 billones.
El universo del endeudamiento alcanza a 20,9 millones de personas con alguna línea de crédito activa, de las cuales 5,8 millones registran atrasos severos superiores a 90 días, según datos procesados por la consultora EcoGo.
Dentro de este grupo, unos 2,6 millones de usuarios mantienen deudas simultáneas tanto con entidades bancarias tradicionales como con plataformas digitales.
La dinámica del mercado crediticio refleja una brecha sustancial en los niveles de incumplimiento según el canal de financiamiento utilizado. EcoGo estimó que en mayo la morosidad en las entidades no bancarias escaló al 28%, más que duplicando el 12,8% registrado en el sistema bancario tradicional.
Desde el BCRA advirtieron que las billeteras virtuales aplican Tasas Nominales Anuales (TNA) sensiblemente más elevadas que los bancos.
Desde CEPA señalaron como hipótesis que sectores vulnerables apelan a estos préstamos no bancarios para cancelar obligaciones pendientes con entidades bancarias y evitar ejecuciones formales.
Un relevamiento complementario de la consultora Analytica trazó el mapa socio-demográfico de la morosidad en el país. El 38,3% de los jóvenes menores de 30 años presenta deudas en situación irregular, consolidándose como el segmento más afectado por la precarización de ingresos.
Las tasas de incobrabilidad más elevadas se verifican en provincias como San Juan, Catamarca, San Luis y La Rioja, mientras que en la provincia de Buenos Aires el fenómeno impacta con dureza en distritos populosos del Conurbano como Florencio Varela, José C. Paz y Moreno.