Tras la irrupción del presidente Javier Milei en la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde llamó a “parar la basura socialista” en respaldo a la candidatura de Flávio Bolsonaro, la dirigencia del Frente Renovador cerró filas para reprochar la conducta diplomática del jefe de Estado.
A través de un pronunciamiento federal, referentes massistas advirtieron que los agravios contra Luiz Inácio Lula da Silva golpean de forma directa al entramado productivo, las industrias y los empleos vinculados al principal socio comercial de la Argentina.
En la provincia de Buenos Aires, el impacto en las pymes fabriles y el transporte vertebró las críticas de la primera línea del espacio referenciado en Sergio Massa.
Dentro del mapa político bonaerense, las reacciones combinaron el rechazo a la política exterior libertaria con llamados a sostener la integración regional para evitar la destrucción del empleo formal.
Alexis Guerrera, diputado provincial y expresidente de la Cámara Baja remarcó la asimetría del conflicto al señalar que “cada agravio de Milei no lastima a Lula, lastima a la industria, al comercio y a los trabajadores argentinos que dependen de esa relación bilateral”.
Por su parte, Rubén Eslaiman abogó por la diplomacia sudamericana al sostener que la Argentina y Brasil deben permanecer “unidos por el diálogo, el respeto mutuo y la voluntad de construir un futuro compartido de prosperidad, paz y desarrollo”.
El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, reafirmó que el vínculo con Brasil “no es una consigna, sino una decisión estratégica para generar oportunidades”, postura secundada por la subsecretaria Marcela Passo, quien lamentó que el Gobierno priorice “una agenda de odio por sobre el crecimiento económico”.