El peronismo de la provincia de Buenos Aires ingresó formalmente en una etapa de bifurcación estratégica donde las metáforas y las sutilezas discursivas quedaron sepultadas.
El acto encabezado por Máximo Kirchner en este distrito del norte bonaerense durante el Día de la Independencia funcionó como la plataforma de lanzamiento de una contraofensiva orgánica de La Cámpora.
El objetivo es nítido: disputar la centralidad e impugnar la postulación presidencial “por default” de Axel Kicillof, quien desde Calle 6 edifica su propio armado bajo el sello Movimiento Derecho al Futuro.
El escenario montado por el intendente local, Iván Villagrán, expuso la fisionomía del nuevo esquema de resistencia camporista. Ante la realidad de Cristina Fernández de Kirchner, la conducción de la organización resolvió salir a disputar el territorio nacional y provincial apelando a la herencia política como principal credencial frente a la construcción institucional y de gestión que exhibe el kicillofismo.
La aceleración de los tiempos políticos dejó al descubierto dos arquitecturas metodológicas y conceptuales diametralmente opuestas para enfrentar a la Casa Rosada libertaria.
La instalación de la postulación de Máximo Kirchner por parte de jefes comunales del interior y cuadros como Lucía Cámpora vino acompañada de un recrudecimiento en la pirotecnia verbal hacia el Gobernador.