El desplazamiento de Manuel Adorni terminó de cerrarse bajo una narrativa de protección personal impulsada desde la Quinta de Olivos.
El Presidente sostuvo que el ex jefe de Gabinete alcanzó un límite emocional ante lo que calificó como una campaña de hostigamiento sistemático. “Cuando se metieron con los hijos, eso hizo que decidiera su renuncia indeclinable”, señaló Milei, intentando quitarle peso a la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y al cerco que el Congreso ya había tendido sobre el funcionario.
En otro tramo, el mandatario nacional que no afectó la salida del funcionario el avance en comisiones del Senado y Diputados del interpelación que recaía sobre Adorni y volvió a afirmar que confía en su inocencia. “Confío en la inocencia de Adorni. Es una persona honesta”, remarcó.
La designación de Santilli no es casual. Milei fue explícito al definir las razones del nombramiento, dejando claro que el Gobierno admite la necesidad de un giro hacia el pragmatismo puro para enfrentar el tramo final de la gestión.
El exministro del Interior de la gestión libertaria deberá demostrar que su capacidad de tejido político es suficiente para estabilizar la relación con las provincias y con una oposición que, hasta la semana pasada, mantenía una interpelación activa contra el puesto que ahora él ocupará.