La conmemoración del Día Internacional de las Pymes, organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se transformó en una caja de resonancia institucional y política de primer orden.
En un contexto económico complejo para el sector comercial e industrial, el evento logró sentar en la misma mesa de apertura al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y al jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, forzando una postal de convivencia institucional entre las dos jurisdicciones más importantes del AMBA.
El encuentro, programado para extenderse hasta las 16:00 horas, contempla una agenda de debate técnico y gremial empresario que reunirá en un mismo panel a los presidentes de las corporaciones más influyentes del círculo rojo: Ricardo Diab (CAME), Martín Rappallini (Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires - UIPBA / UIA), Natalio Grinman (Cámara Argentina de Comercio - CAC) y Nicolás Pino (Sociedad Rural Argentina - SRA).
Asimismo, la grilla de invitados de la entidad empresaria abarca tanto a secretarios nacionales como Daniel Scioli y Pablo Lavigne, como a las terminales sindicales de Azopardo, representadas por Jorge Sola y Cristian Jerónimo (CGT).
Para el mandatario bonaerense, la presencia en este foro corporativo ocurre en el momento de mayor combustión interna dentro de Unión por la Patria, con cuestionamientos explícitos que perforaron la lógica de la gestión pública.
Las críticas ya no provienen únicamente de las diagonales legislativas, sino de los propios despachos del Ejecutivo de Calle 6.
A la inusual e intensa jornada del Senado bonaerense, donde el intendente paceño Mario Ishii expuso a los gritos el desabastecimiento de los hospitales provinciales, se sumó una declaración del ministro de Gobierno y mano derecha del gobernador, Carlos Bianco, que dinamitó los puentes con el Instituto Patria.
Bianco sembró la discordia al afirmar públicamente que no cree “que se pueda ganar una elección hablando solamente de la libertad de Cristina”.
La frase caló hondo en la conducción de La Cámpora y el ala dura del cristinismo, provocando una airada reacción de los cuadros militantes que acusaron al riñón kicillofista de “claudicar” y de intentar jubilar el liderazgo de la jefa del espacio.
De este modo, mientras Kicillof expone sus ejes productivos ante el empresariado PYME junto a Jorge Macri, su estructura de sostén político enfrenta un proceso de desgaste y reproches cruzados que amenaza con paralizar el armado electoral del peronismo de cara al mediano plazo.