La trinchera de la Gobernación bonaerense rompió el silencio tras el masivo acto de La Cámpora en Parque Lezama, donde Máximo Kirchner y sus espadas territoriales cargaron con dureza contra la conducción de Axel Kicillof y le reprocharon públicamente no haber visitado a Cristina Fernández de Kirchner en prisión.
En su habitual conferencia de prensa de los lunes, el ministro de Gobierno y mano derecha del mandatario provincial, Carlos Bianco, ensayó una calculada respuesta de manual: blindó la postura institucional de La Plata respecto de la inocencia de la expresidenta, pero le contestó con frialdad técnica al jefe de la organización camporista respecto a la discusión por el control de la lapicera partidaria.
Bianco procuró desarmar el argumento del camporismo que acusaba al kicillofismo de mantener una posición prescindente u “omisa” frente al frente judicial de la exjefa de Estado.
Sin embargo, a la hora de abordar la advertencia de Máximo de que en el justicialismo “no hay candidatos por default”, el funcionario platense plantó bandera y revalidó el uso de las elecciones primarias como la herramienta indispensable para ordenar las ambiciones del espacio.
Al ser consultado sobre la lectura que realiza el Poder Ejecutivo provincial, Bianco optó inicialmente por una estrategia de asimilación e institucionalidad, aclarando que el kicillofismo formó parte de la ingeniería de la convocatoria.
El ministro precisó los siguientes ejes respecto del evento y la situación de CFK. Afirmó que la jornada en Parque Lezama tenía como norte conmemorar un año de la “prisión injusta de CFK” en coincidencia con el Día de la Bandera.
Explicó que el propio gobernador solicitó formalmente a las terminales del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que convoquen y garanticen la participación de sus distintos referentes sectoriales, articulando la movilización en su doble carácter de mandatario y de presidente del Partido Justicialista provincial.
El funcionario ratificó que la posición de la mesa de La Plata es "clara" y sin matices respecto de la situación procesal de la exmandataria, denunciando que no se respetó el debido proceso legal.
Sin mencionar de forma directa al jefe de La Cámpora, el ministro de Gobierno ensayó una sutil pero firme desaceleración del debate sucesorio, marcando una distancia metodológica con la premura que exhibe la organización del Conurbano.
“Las candidaturas del PJ no están definidas. Este no es el año de las candidaturas. Es el año de las conducciones políticas. Las candidaturas se verán el año que viene”, remarcó.