El mapa político de la Tercera Sección Electoral sumó un foco de alta combustión interna dentro de las fuerzas del oficialismo nacional.
La convivencia entre las distintas terminales de La Libertad Avanza (LLA) en el municipio de Lanús ingresó en una fase de abierta hostilidad, escenificando una sorda pulseada de poder que enfrenta de manera directa a la conducción partidaria provincial de Sebastián Pareja con el armado político que lidera a nivel territorial el actual número dos de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), Diego Kravetz.
La tensión, que venía madurando de forma subterránea, escaló drásticamente esta semana tras la decisión del dirigente territorial Maximiliano Nievas de romper de forma definitiva con la conducción partidaria oficial del distrito.
El referente de la agrupación “La San Martín” pegó el portazo y puso en marcha una mesa política libertaria disidente, desafiando el liderazgo unívoco de las estructuras tradicionales alineadas con Pareja.
Desde el sector que responde al subseñor de la SIDE, Diego Kravetz, negaron haber tenido una incidencia directa en la rebelión de Nievas, aunque aprovecharon la hendidura para cuestionar con dureza el sectarismo de la conducción partidaria.
El concejal Marcelo Villa, espada legislativa del bloque Vamos por la Libertad y la Seguridad, aclaró en declaraciones al ciclo Sin Retorno Streaming que se enteraron de la ruptura de Nievas a través de las publicaciones de los medios de prensa locales.
Sin embargo, Villa no dejó pasar la oportunidad para arremeter contra la estrategia política de Ayesa y Moroni, acusándolos de paralizar el rol opositor del partido en el Conurbano sur debido a una supuesta obsesión internista.
El edil advirtió que la coordinación de LLA en Lanús “está más preocupada por lo que hacemos nosotros, lo que hace o dice Diego Kravetz, que por marcar las críticas a Julián Álvarez”, el actual intendente del distrito perteneciente a las filas del peronismo.
Alertó sobre el costo electoral de estas disputas en el Conurbano, señalando que el fuego cruzado atenta contra la posibilidad de configurar un frente competitivo: “No nos hace bien como espacio y hacia adelante para construir un espacio más grande donde podamos incluir a todos los sectores que pensamos igual... Con nosotros solos no alcanza y si encima nos vamos a tirotear los pies, vamos a ser menos”.