La interna en el gobierno libertario sumó un nuevo capítulo de alta tensión, con la vicepresidenta Victoria Villarruel volviendo a poner en la mira al jefe de Gabinete Manuel Adorni.
Esta vez, el foco de la discordia no fue otro que el controvertido origen de parte de su patrimonio, vinculado a supuestas inversiones en Bitcoins, un tema que ya está bajo la lupa de la Justicia y que ahora desata la ironía en las altas esferas del poder.
Villarruel no se anduvo con rodeos. En una historia de Instagram, compartió una imagen del icónico conductor Silvio Soldán sosteniendo un pendrive, acompañada de la frase "¿Y si esta semana te toca a vos?".
Un mensaje con destinatario claro y directo, interpretado por todo el arco político como una burla a las explicaciones de Adorni sobre el medio millón de dólares que, de repente, apareció en sus declaraciones juradas, una cifra que equivale a lo que ganaría un trabajador promedio en más de ochenta años o el costo de construir una pequeña escuela.
El jefe de Gabinete había intentado justificar ese crecimiento patrimonial aludiendo a inversiones en Bitcoin realizadas entre 2014 y 2018.
Según sus dichos, esas operaciones le habrían generado ganancias cercanas a los trescientos mil dólares, un monto que podría financiar la compra de varias patrullas policiales o el equivalente a medio siglo de salario de un laburante. Una explicación que, lejos de calmar las aguas, encendió aún más las alarmas y profundizó las sospechas.