La Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires se transformó en el escenario de una inédita pulseada política que dejó herido el control parlamentario del oficialismo.
En un hecho sin precedentes en lo que va de la gestión, todo el arco opositor logró coordinar sus movimientos, reunir las 47 presencias necesarias en el recinto y habilitar la sesión especial destinada a debatir la crisis estructural del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) y exigir la interpelación de su titular, Homero Giles.
La jornada representó la primera vez que la oposición bonaerense consiguió quebrar el orden del día del peronismo para imponer una agenda netamente crítica contra la administración de Axel Kicillof.
Al momento de constatar el número para habilitar el tratamiento, las bancadas opositoras estallaron en denuncias cruzadas al detectar fallas masivas en el sistema electrónico de votación.
Desde los escaños de la UCR, el PRO y La Libertad Avanza le respondieron a los gritos que las tabletas digitales de los escritorios se encontraban llamativamente apagadas, impidiendo el registro del quórum.
Al tratarse de proyectos ingresados por fuera del orden del día tradicional, las iniciativas requerían una mayoría especial para ser aprobadas sobre tablas y consiguió el cachetazo del peronismo.
El peronismo logró bloquear la citación obligatoria de Homero Giles al banquillo de los acusados y congeló la docena de pedidos de informes y auditorías que pretendía imponer la oposición.