El eje medular de las deliberaciones fue la decisión de reconstruir el Foro Federal de Legisladores Provinciales, un espacio permanente de coordinación legislativa que había dejado de operar en 2023.
El objetivo de máxima es unificar las agendas parlamentarias en temas sensibles como seguridad, educación, modernización del Estado y desarrollo productivo, evitando que las bancadas provinciales queden atomizadas o sean absorbidas por las iniciativas del oficialismo nacional.
La provincia de Buenos Aires aportó una de las delegaciones más nutridas al cónclave, reflejando el interés de los jefes territoriales de blindar sus distritos. Bajo la coordinación de la diputada bonaerense María Sotolano, una de las encargadas de la apertura formal del evento, la comitiva del principal distrito electoral del país sentó en las mesas de debate a alfiles clave de intendentes de peso como Guillermo Montenegro (General Pueyrredón) y Pablo Petrecca (Junín).
Durante los bloques de exposición, los representantes de las diversas jurisdicciones compartieron la compleja realidad económica y social que atraviesan las provincias debido al ajuste general de partidas.
En los pasillos de la calle Balcarce quedó en claro que los legisladores del PRO enfrentan un dilema cotidiano: cómo sostener la gobernabilidad en sus provincias sin diluir la identidad partidaria ante el fetiche de la militancia libertaria digital.
Con la reactivación de esta mesa permanente, Macri busca que el PRO recupere su perfil como una fuerza ordenada, con cuadros técnicos experimentados y despliegue en el territorio.