La “crisis sin fin” de la industria automotriz argentina sumó en las últimas horas una nueva y preocupante señal, con la confirmación de que Citroën, una de las empresas líderes del sector, dejará de fabricar dos de sus modelos más emblemáticos en la planta de El Palomar, partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires.
Esta decisión marca un punto de inflexión, transformando su modelo de negocio hacia una dependencia casi exclusiva de la importación.
El utilitario Berlingo y el Peugeot Partner, que compartían línea de producción, dejarán de salir de las fábricas argentinas para ser reemplazados por unidades importadas.
Este cambio estratégico significa que la compañía ya no producirá estos vehículos localmente, sino que los traerá directamente desde Brasil y, en el caso específico del nuevo Berlingo, desde España.
La clave de este viraje radica en los beneficios de los acuerdos comerciales, particularmente el pacto entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE). Este tratado permite una sustancial reducción arancelaria para los vehículos provenientes de la Madre Patria, disminuyendo el gravamen de un 35% a un 17,5%.