La interna en la cúspide del Gobierno nacional sumó un capítulo de máxima tensión institucional.
“Gravísimo, varios años atrás por mucho menos, renunciaban todos los implicados.
El foco del conflicto es una investigación del periodista Federico Teijeiro publicada por Clarín, que detalla presuntas irregularidades en la compra de material aeronáutico durante 2025; puntualmente, la adquisición de un avión Embraer ERJ-140LR por una cifra superior a los 4 millones de dólares.
Según el informe, la polémica se estructura sobre tres ejes críticos. Por un lado, la Fuerza Aérea habría emitido circulares aclaratorias con requisitos técnicos tan específicos que limitaron la competencia a solo tres variantes de aeronaves, favoreciendo de manera directa a la firma Regional One Inc.
Además, una inspección técnica previa realizada en los Estados Unidos detectó que la unidad presentaba signos de corrosión, desgaste severo en la cabina, faltantes de equipamiento esencial y potenciales pérdidas de combustible.
La investigación afirma que la misma empresa cotizó meses después un avión prácticamente idéntico en 2,3 millones de dólares, evidenciando que el Estado argentino pagó casi el doble por una aeronave en peores condiciones operativas.
La intervención de Villarruel no es un hecho aislado, pero destaca por la gravedad de sus insinuaciones. Al preguntar abiertamente “¿A quién responden estos uniformados?”, la titular del Senado no solo resalta la crisis salarial y prestacional que sufren las fuerzas, sino que deslegitima la conducción civil y militar del área de Defensa nacional.
En los pasillos de la Casa Rosada el mensaje cayó con extrema pesadez. Al sugerir que los implicados deberían haber presentado la renuncia, Villarruel rompe los códigos de silencio habituales del oficialismo y traslada la denuncia del plano administrativo al terreno de las responsabilidades políticas de la actual gestión, abriendo un frente de debate impredecible en una de las carteras más sensibles del Gobierno.